La DANA de Valencia: un capítulo negro y una esperanza en el futuro

Un día de octubre de 2024, en Valencia, un estado de terror, caos y desesperación marcó un punto y aparte en la historia de nuestro país.


Las lindes de 'El Barranco' eran deambuladas por habitantes que iban de uno a otro lado en busca de algo de comida o agua potable | Paiporta | 30/10/2024


“¿Rodri, tienes la moto en redacción?” Esas fueron las palabras que empezarían la cobertura más dura e impactante que he hecho dentro de España.

29 de octubre de 2024, todas las alertas saltaron en las redacciones, algo estaba pasando, pero nadie sabía muy bien qué. Letur, mientras tanto, se hallaba en medio de una riada que estaba arrasando con todo a su paso y, en la Rambla del Poyo, se preparaba un “tsunami” que nadie podía prever.

El camino hacia el sureste peninsular se hallaba tranquilo, la autopista estaba despejada, pero en el tránsito se contaban por decenas los vehículos de Unidad Militar de Emergencias, UME.

Las vías del tren cuelgan sobre "El Barranco" tras desprenderse el puente que las sostenía | Paiporta | 31/10/2024


Al llegar a Letur, el panorama era desolador. Lo que antes era un pintoresco pueblo turístico, era ahora un caos. El mando estaba tomado por los equipos de rescate de la Guardia Civil y el Ejército. La situación era compleja, aunque el destino haría que, por desgracia, Letur no fuera tan grave en comparación.

En la mañana del 30 de octubre, la V-31, carretera de acceso a la Horta Sud, no era una vía transitable, sino más bien un set de rodaje perfecto para cualquier ficción apocalíptica. Lo triste, por desgracia, es que aquello no era una ficción. Los escalofríos recorrían la espalda, y la mirada se nublaba, era difícil saber lo que se tenía antes los ojos.

Al acercarse a Paiporta se veía sin duda que lo peor estaba aún por venir, a 2km de la localidad las carreteras ya se hallaban intransitables. Mochila a la espalda, cámara al hombro y botas al barro, la realidad era inevitable, la densa y fangosa riada cubría más allá de los tobillos. “¿Cuánto queda para salir de aquí?” preguntaba una madre desesperada, “Mi hijo es esquizofrénico, no tengo medicinas, bueno, ni siquiera agua” aseguraba al ver a dos periodistas.

Un hombre buscaba alimentos en uno de los supermercados de la ciudad, totalmente saqueado y a oscuras | Paiporta | 30/10/2024


Nada más entrar al pueblo se veía un supermercado arrasado, pero no solo por la riada, sino también por los ciudadanos desesperados. “Aquí hay latas” gritaba uno, “yo necesito un par”, respondía otro desde la oscuridad de los lineales. Pareciera salido de una serie, pero no era así, el caos y la desesperación se habían apoderado de las zonas colindantes a la fatídica Rambla del Poyo.

Da igual, a donde se mirase, todo estaba dañado. Una mujer lloraba arrodillada en el barro frente a su casa, o lo que quedaba de ella: “Compre este bajo hace 1 año, no se que voy a hacer ahora”. A escasos metros un hombre gritaba al ver coche de emergencias: “ayudadnos hay una mujer que no puede salir de su casa”. Cabizbajo se le acercó un agente: “¿Pero, está viva? Tenemos que priorizar el levantamiento de cadáveres.”

Mientras la gente se volcaba a ayudar, los submarinistas se adentraban en esos 'parkings de la muerte': "Encontramos los cadáveres al tacto", aseguraba un miembro del GEAS (Grupos de Especialistas en Actividades Subacuáticas).

Un efectivo de los ERICAM mientras se sumerge en un garaje en Sedaví | 02/11/2024


Sin duda, la ya tan sonada DANA marcará un capítulo negro en la historia de España. Y aunque, cuando escribo este texto, las causas de este fatídico desastre aún están por determinar, tengo claro que las imágenes de esos pueblos y la desesperación y el quebranto en las caras de la gente es algo que jamás olvidaré. Pero si algo tenemos que sacar en claro es que aún hay esperanza, pues cuando es necesario, el pueblo salva al pueblo.

Aprovecho que es mi web para mandar un abrazo a Julio César Ruiz Aguilar, mi compañero aquellos días sin dormir, trabajando 20 horas y pasando hambre para sacar toda la información adelante.

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Madrid, España




Rodrigo Minguez