Dentro de una redada de 1200 plantas de marihuana

En una fría mañana de febrero acompañamos a la Guardia Civil y técnicos de Endesa para realizar múltiples redadas de marihuana en narcopisos del barrio de La Alfaguara, en Loja, Granada. En apenas 5 horas una veintena de agentes lograron intervenir unas 1200 plantas de marihuana.




La luz de las farolas entraba por la ventana, el sonido de la lluvia contra el cristal, sumado a los nervios, quita el sueño. Tras unas cuantas horas de ansiedad suenan los despertadores, equipo en mano y en un aparcamiento aparentemente desierto, se encuentran redactora y fotógrafo. Al paso de los minutos, la pequeña farola que ilumina la explanada, entre la lluvia y la niebla, recibe la visita de un convoy cegador. Unos cuantos coches de Guardia Civil, furgonetas y todoterrenos, varios de ellos sin matrícula se reunen en aquella parcela.

En esa fría mañana en la localidad de Loja múltiples uniformes mojados, chubasqueros y chalecos antibalas salen de los coches para darse un caluroso apretón de manos. Pasaba el tiempo, diez, quince, veinte, treinta minutos y allí no sucedía nada, la impaciencia comía por dentro al tiempo que el sueño apresaba. Al cabo de un rato, los efectivos esa mañana convocados se apresuran hacia sus coches patrullas. El convoy, formado por una docena de vehículos, transcurre por una estrecha carretera que desemboca en el centro del pueblo de Loja.



Todo se detiene en medio de la calle, invadiendo la doble fila, redactora y fotógrafo, aquí presente, acompañan a uno de los agentes encargados de asegurar el perímetro. Al girar la esquina el impacto es inmediato, la primera vivienda, de dos pisos, aparece con la puerta arrancada del cerco, una quincena de agentes corta, cuenta y pesa noventa plantas de marihuana, todo ello supervisado por la atenta mirada de una jueza. Mientras tanto, dos niños de apenas 1 y 5 años miran con cara de asombro al grupo de intervención de la Guardia Civil, USECIC.

Apenas unos segundos después y tras asegurar que la situación estaba bajo control los agentes especializados en entrar y asegurar el objetivo procedían con la siguiente vivienda, ariete en mano. Al mismo tiempo, los técnicos de Endesa comienzan su trabajo, desinstalar toda la parafernalia eléctrica. Casa tras casa desde las 6:30 hasta casi las 13:00 la policía intervenía 1200 plantas. Entre gritos e insultos de los vecinos, a cual más desagradable, se sumaba una lluvia torrencial que hacia todo más incomodo, si cabía.

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Madrid, España




Rodrigo Minguez